viernes, 24 de julio de 2015

LLENANDO DE

             Joaquín Agrasot, "Caserío abandonado", antes de 1892. Colección particular, Málaga.



Malherido,
soy víctima de un monótono desprecio.

El día transcurre perniciosamente oscuro
al llenar de gritos su pronta madrugada.

“Son del amor desesperado”,
hiel,
sangre y garganta,
el eterno reposo de mi dulce soneto.

Y solo pretendo abrazar los pies a nuestra cintura,
disfrutar de cada centímetro examinado.

Un par de susurros me incitan a ti
a descansar bajo paisajes de brisa y encanto,
pues no me amo
ni me sueño
ni me rindo,
donde yace secreta la tímida voz

de una dalia marchita.

Pilar Molina

martes, 14 de julio de 2015

Y SI NO LO SABES

                   Peter Paul Rubens, "La muerte de Adonis", 1614. The Israel Museum, Jerusalem.



Observo al silencio
que todo lo sabe y todo lo ignora.

Me gusta cerrar los ojos
cuando respiras,
escuchar las cosas que no dices
para después,
entretenerme a solas.

Tú mismo me hiciste creer en la palabra,
en el encanto que sin querer encierra,
en aires abiertos,
en este abrazo acostumbrado.

Así como eres,
como estás ahora,
así te quiero,
te quiero porque esta pureza
se hizo presente,
te quiero por ti y por mí,
por el amor que nos domina.

De raíz y sangre están hechos los poemas,
poemas que sin saberlo
cuentan nuestra historia,
una historia que nadie ve

por el simple hecho de existir.

Pilar Molina.

lunes, 6 de julio de 2015

NO CONOCE EL SUEÑO

                                             Rafael Piedehierro Holguera, "Los protegidos IV".



     ¿Cómo poder dormir, mientras que tú tiritas
         en el rincón más triste de mi cuarto?
                                                                                                              Jaime Gil de Biedma



Visto de amarillo,
como un lápiz recién pintado.
Supongo que comprenderás
la forma de esta accidental retórica
capaz de odiar al mundo en tu nombre.

Solo yo puedo escribir
atrapado en el vello de tus axilas,
tienes ese inconfundible olor
a poema hambriento,
su arte, divide esta culpa
en pos de amantes
cuya única sabiduría
se basa en ser testigo
de lo que no importa.

Y he despreciado canciones
de las que ya no te hablo,
de las que gusta escuchar
mientras nos cortamos el pelo,
¿Te acuerdas cuando solo a veces
eras mía?

Ya no has de controlar el pisapapeles
que tan a menudo frecuento, sus palabras,
son las de un poeta en reposo
sujeto a una distancia medida
en pirámides de oro y hombres hambrientos.

Ahora que vuelves a mí,
los monstruos han crecido,
deberías darme las buenas noches
por última vez…


Pilar Molina