viernes, 23 de septiembre de 2016

ALEGORÍA

                        Bronzino, "Alegoría con Venus y Cupido". 1540-1550. National Gallery, Londres.



Más que el arrebato sentimental del que alardeo
cuando me tocas, predomina esta pose desocupada
hecha de un gesto mortal.

Qué extraño, cuando protegiendo tus piernas
quedo rendido ante sus últimas canciones.

Reapareces para crecer ante la historia
que nunca entendió de jardines y plazas.
El práctico sabor de tu cuerpo,
menudo, decidido, me hace no sentir el peso
de luces coronadas que se apoyan sin querer
en mi guantera.

Quedas impecablemente desnuda,
al otro lado del momento,
sin tiempo para habitaciones separadas
ni sexos jóvenes que humanicen
nuestro pulso menos vivo.

Nunca he temido a los dioses, y de pronto,
un resplandor medio lleno me devuelve a los pasillos,
aquellos que aguardan
el sentido de esta ocasión casi civilizada.

Ni preguntar. Ni preguntarte.
Ni poner los pies bajo la tierra.
La tarde es otra cosa, eres tú…,
entre yeso y auténticos brazos de viento.


 Pilar Molina