sábado, 2 de julio de 2016

SI PUDIERA DEFINIRTE

                                       Edvard Munch, " Amor y dolor", 1895. Museet, Oslo.



No me quieras, pero hazlo despacio.

La rosa duerme si es motivo de conciliación,
fingida frontera entre colores antiguos, vida
 y este deseo.

El que es como un dios entre mis pasos,
el que da más torpezas que límites
al saber contenerse.
Nada espera, aunque odio y amor
sin descanso le buscan.

Tiene más de un alma, nadie lo sabe,
y si lo mucho es razón para pensar
en lo que sí existe,
será empeño y suerte, íntimo destino
bajo el viento que no cesa.

Niégame todo hecho absurdo
porque hacia el frío de los ángeles
se dirige el eco de mi palabra.

Bien podría mirarte con los ojos abiertos,
estar irremediablemente desesperada,
bien podría quedarme en silencio
para ser más fuerte y más útil
que la verdad y la mentira.

En mí acaba tu pensamiento.

Que la belleza es necesaria,
pero más necesaria es la verdad sobre la tierra,
la forma de la juventud,
y la respiras y de repente te das cuenta.

Continúa negándome todo absurdo,
todo cuanto está olvidado.

No queramos,
no, no nos queramos,
pero hagámoslo, si quieres,

hagámoslo despacio.


Pilar Molina