jueves, 22 de octubre de 2015

LA ESPERA

            Johannes Vermeer, "Dama en amarillo escribiendo", 1665. Galeria Nacional, Washington.



Y la palabra se agita dulcemente en la oscuridad,
en su paz brillante, hecha de mimo y sal.
Podría abrirse ante mí
de la misma forma que un niño
abre sus labios ante la vida,
de forma casi irreal,
apenas impuesta.

Hubiera querido reprocharle
tantas noches de extinto diálogo,
trazar una línea de sangre
entre su boca y la mía, para así,
rozar con la yema de los dedos
esta justicia poética
hecha de vértigo y amor.

La palabra en mi memoria,
la palabra que en tu voz suave se queja;
por un segundo,
parece aproximarse a mi pensamiento,
por un solo segundo,
mi voz escrita,

la espera…


Pilar Molina

martes, 13 de octubre de 2015

INNUMERABLES PECADOS

                                    Rafael Canogar, "Personaje nº 12", 1962, Colección del autor.


Apenas un segundo después
de mi último poema,
puedo encontrar el verdadero significado
a tus innumerables pecados.

Invento un falso discurso
cuyo título no se encuentra
en los mapas.
Nunca supiste ver
la espuela de mi dócil apetito.

En los ojos se esconde
el verde presentimiento
de puertas y ventanas,
recuerda que solo el aire inmóvil
puede sujetar este silencioso fuego.

Intento esculpir cipreses
en el ángulo de tus labios.
Mi mano siempre vivaz,
procura romper la noche contra el día,
hasta cubrir nuestras lanzas
con el llanto de torpes calaveras.

¡Qué sencilla es la muerte
cuando te encuentras adormecido por la vida!

No podré contener la sangre y su latido,
el gélido fierro de la horca
oprime irremediable mi garganta.

Pilar Molina.

jueves, 1 de octubre de 2015

ONCE Y SEIS




Las estaciones de tren huelen a bancos y a parque,
a días en los que me gustaría mirarte hasta que mi frente
se bajara por cansancio. Las cosas que yo hago y vivo
me siguen hasta este paraíso de cafeterías
y puntos de encuentro, inventando nuevas
maneras de vivir acordes con esta historia.

Porque todos los semáforos siguen en verde,
porque el taxista de la coleta nos cobra quince
céntimos de menos por nuestra simpatía, porque
los bares, los mercados y esta mirada a cámara lenta,
nos proponen construir frases sobre cómo aflojarte
con un beso las heridas de la piel.

Digamos que te quedas a solas conmigo,
y que por un momento, desaparece de nuestra
mente la cordura; digamos que te toco y me tocas,
que respiras y sentimos, digamos que todo va bien.

Desconozco si saldremos intactos de este sueño
que inventamos, tal vez, solo se viva por un rato
el juego del hombre gris y la princesa despeinada.
He mirado mi reflejo en las santas leyes de tu encanto,
no puedo más que caminar despacio entre tus piernas,
quiero quedarme, sí, quiero quedarme, hasta que
la estación y el banco y el parque se conviertan

en alguna posibilidad de vuelta.


Pilar Molina.


Poema finalista en el certamen poético "Poeta de Cabra" 2015.