jueves, 26 de junio de 2014

VOY A CONTARTE

           Gabrielle d'Estrées con la duquesa de Villars en el baño. Jean Cousin, 1594. Louvre. París.


Voy a contarte una historia,
de blancas ventanas y puertas abiertas.
Allí no existen años, ni materia,
la muerte saluda cordial con un breve guiño 
antes de irse a dormir. 

Desde antes de nacer,
incluso desde antes que tú nacieras,
nuestras sonrisas permanecían ya,
anónimas y libres, dentro de aquel retrato
escondido en una caja de cartón,
junto a juegos de café y viejas sábanas de hilo.

Se dio motivos de sobra a los relojes
para correr y empezar de nuevo;
las miradas se hicieron cómplices,
acomodándose en el palco más alto
para escuchar cómo se leía un poema.

Cada verso soltaba sobre el escenario
un gramo de aire,
te levantaste con suma elegancia de tu butaca
para poder respirar, cómo si lo necesitaras para vivir.

Nadie quiso darse cuenta
del pequeño milagro que causaste,
o tal vez fui yo quien disimuló con destreza
la redención que produjo tu gesto en el ambiente.

Intenté, probablemente sin éxito,
evadir las preguntas que los ojos nos hicieron,
colocando sobre tus hombros
el chal de lana que solo utilizas en ocasiones especiales.

Paseamos sin dirección durante horas,
quise averiguar el motivo por el cual
estábamos allí y no en otro lugar;
no encontramos respuesta,
aunque tampoco importaba.

Las buenas historias
no tienen un por qué para ser escritas,
solo necesitan blancas ventanas
junto a puertas abiertas.



Pilar Molina.

martes, 24 de junio de 2014

CASI LAS DIEZ


                                                               Rafael Canogar.



El olor a lágrima se hace monótono,
observo con miedo el reloj de la cocina
son casi las diez,
llegas tarde.

Ya tengo listo el lado menos castigado de mi cara
sé que lo harás de nuevo,
abrirás con tus manos
heridas recientes que parecen dormir
por miedo a la réplica.

Adopto la posición de una infeliz conforme
bajo esta carencia marchita,
el orgullo se vistió de silencio
dando paso a tu cínica sonrisa
que sin querer,
ahoga.

La puerta se abre,
estás aquí,
disimulo el caos que vivo a diario
bajo un delantal manchado en aceite.

No queda ginebra en el armario,
debemos varios meses de alquiler,
ya no me fían.

Escúchame, por favor,
no me mires así,
los niños duermen.

¿Puedes ver el sol?,
intento por todos los medios
distraer sus intenciones,
no sirve de nada.

El respeto agoniza entre las piernas,
una espléndida oscuridad queda abierta
ante mí,
ya no puedes hacerme daño
la última paliza ganó su ocasión
frente a la muerte.




Pilar Molina.

lunes, 16 de junio de 2014

CUANTO HE SIDO




CUANTO HE SIDO

Hoy me propuse recrear
aquel dolor ocioso
a través de tu voz,
que suave de pensamiento,
parece despertar
cuando a deshora
maduran las caricias.

He tendido nuestro cuerpo
entre rimas y versos desarmados,
no existen ciegos en esta historia,
la prisa los buscó en reposos diferentes
bajo el furor de un abril
siempre al acecho.

Por conseguirte, volví del revés
el modo de amortajar sonrisas,
siempre tuve miedo de la luz
que lastima al abrir los ojos,
y sin embargo,
es mi oído el que reclama
el regreso de tu nombre
en la garganta.

Lejos quedó el intento,
desconozco los motivos
por lo que dejé de consentirte,
a solas, juntos ya,
observamos con esmero
el verde impasible de las ortigas.

Y al mismo tiempo,
como cada día,
recito en voz alta
un pedazo de ti:
No hay nada comparable
al cántico desnudo de una voz,
tu voz,

detenida en el aire.


Pilar Molina


lunes, 9 de junio de 2014

QUISIERA IMAGINARTE

                                           L. Freud. Mujer con perro blanco. 1950, Tate.




Cuando te imagino semejante
a la luz que resplandece
el agua y la roca lucen su magia.

Te quisiera vivo,
luciendo los encantos
que se vierten a tu paso.
De mí,
solo queda la sabia voluntad
de seguir reconociéndote
a cada paso que doy.

Esta voz que adormece el dolor
que siento tan mío,
me llena como si fuese
a revivir de nuevo.

Y si de cualquier forma,
logro alejar los “cien años de soledad”
que te preceden,
reinventaré fielmente
el clamor que impulsa al soldado
a morir por su libertad.

Yo quisiera imaginarte,

cuando grita la aurora…

Pilar Molina

miércoles, 4 de junio de 2014

TODO ES COMO ES

                                          Simonetta Vespucci. BOTICELLI. Berlín. 1476-80



La voz llega
mientras las aguas bajan
sobre la cima de los montes.

Existen huéspedes ruidosos,
pellizcan el ir y venir de ríos
que corren y no quieren.

Mas todo es como es,

hasta que lo cierto nos alcance.



Pilar Molina