miércoles, 29 de enero de 2014

CON CIERTO AIRE BARROCO

                    "La dormición de la Virgen", Caravaggio. Museo del Louvre. 1605-1606.


Aquí sostengo tu cuerpo,
bajo el trémulo sonido del antojo.

El respiro que entrega vida a mi vida
se funde al palpar la tierna fosa.

Y mi mano busca incansable
el tacto de insondables ríos
donde tu nombre es lentísima locura.

Te miro muerte,
¡sí, te miro!


Pilar Molina

domingo, 19 de enero de 2014

CRÓNICA DE UN SUICIDIO

                                        Muerte de Séneca. Manuel Domínguez Sánchez. 1871.




                                                                                          “No quedará en la noche una estrella.
                                                                                           No quedará la noche.
                                                                                         Moriré y conmigo la suma
                                                                                        del intolerable universo”.
                                                                                                   Jorge Luis Borges


No recuerdo en qué momento
decidí cruzar aquella puerta.

Sentado,
con las manos invitando a detenerse,
propongo al destino un juego ingrato
donde el arma y su pose
sean capaces de entablar
una conversación en armonía.

Nada existe,
los dedos palpan el acero
con gesto aborrecido.
Percibo un placer extraño,
toda la situación me estremece,
incluso el olor a casi muerto
acaricia mi olfato.

¡Genuina grandeza!

Amante y escenario están dispuestos,
un silencio hecho a medida
espera el último gesto
de estos ojos que nunca mienten.

Pretendo acabar de crecer
dentro de un juego terrible.
¿Cuál es el procedimiento?
Siempre fue de necios saludar
lo que atrae al abismo,
y sin embargo,
es mi prodigada esencia
lo que en él permanece.

Pilar Molina

lunes, 6 de enero de 2014

HÉROES Y PROPÓSITOS

                     Pablo Picasso, "Guernica". Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 1937.



En medio de alambradas
experimento el miedo de cerca.
Flujo y arterias se entremezclan
dejando tras de mí
un rastro de infinita desolación.
Nosotros, niños de cal fría,
jugaremos a ser soldados.
Suenan melodías 
de proyectiles sin dirección,
encasillan el miedo
y restablecen mi impaciencia.
Propósitos sin sentido
armonizan las reglas del juego.
Son ellos,
sí,
déspotas, autócratas.
La oscuridad se cierne sobre mi sombra,
mis ojos se cierran ante tanta estupidez.
Aquí,
tras los espinos, 
todos somos vulnerables.
Me despido sin remite,
la dirección no escucha otro sonido
que el de la noche.
Piensa en mí
cuando tus manos 
rocen la soledad;
este amanecer, 
palpable, cierto, 
vino a declararme
que jamás,
volveré a verte.

Pilar Molina