martes, 17 de enero de 2017

APORÍA



          Caravaggio, " El amor victorioso", 1602. Germäldegalerie de Berlín, Berlín, Alemania.


Somos guerreros en medio de un callejón sin salida.
¡He restado tantas excusas!

Las paredes sin pintar,
tu abrazo rondando las maletas
y ese desafío al mirarnos
que nos permite quedar sujetos
en cualquier conversación.

Debiera verte amar a alguien más todavía,
tal vez así sepa que la vida iba en serio,
que envejecer y morir es tan solo un punto fijo
del que nunca podré disuadirme.
Debiera ignorarnos y volver a empezar
por algo sencillo.

¿Palabras, conciencia, rincones, defecto, negativas?
Mis manos te dibujan una y otra vez —quiero recuperar
cada gesto en la memoria—, pero, buscando dónde.

Este monólogo se parece demasiado a una renuncia,
es la queja de un con-sentido al que ya nadie observa,
y me hablas
            y todo cambia.

Ya curado vengo a sentarme junto a mí,
para saber cuánto de cierto hay en el miedo
a que te olviden.

Por insensato que parezca,

te sabré nada más encontrarte…


Pilar Molina