sábado, 7 de mayo de 2016

QUE MAÑANA AL DESPERTAR

                                       Pablo Picasso, "El sueño", 1932. Colección Privada, Las Vegas.


Puede que aparezca a tu lado
en cualquier momento.

La primera piel enseña dulces maneras
de cómo entrar en un sueño,
hasta el polvo de las mariposas
se convierte sin querer
en justo alboroto.

Nuestro mundo se quedó sin ropa,
descalzo de colas y viento,
donde una vez quisimos inventar sonidos
a cambio de nada.

Te sentí tan dentro,
esa sonrisa superviviente
cuidó el compromiso de morirse poco a poco
sin que nadie,
a pesar de mis ganas,
se diese cuenta.

Tres canciones de Sabina
y un par de secretos
fueron motivo suficiente
para olvidarse del azul de las perlas.
La necesidad de verte
llena de aire

cada despedida…


Pilar Molina