martes, 22 de marzo de 2016

DEL EXTREMO, LA FUERZA

                                                            Jesús Nazareno, Alzira.





Quiero quedarme en la espiga de su sombra,
dulce perfume de miel y soneto.

El silencio más conforme,
dará equilibrio a esta lágrima
hecha de amor y agonía.

Mi voz,
serena y firme,
proclamará cielos de verano,
ocasos que bajo almendros despiertan.

¡Cómo me pierdo bajo la grieta
de sus mejillas!

Y yo quiero quedarme en la espiga de su sombra,
porque donde Él permanezca,

habitará mi aliento.


Pilar Molina