lunes, 29 de febrero de 2016

LO PEDÍA EN VANO



                     Rubens, "El jardín del amor", 1630-1635. Museo del Prado, Madrid.





Sedas y viento pueden llegar
a convertirse en una misma cosa.
Cuando el lucero
cuenta a un alma enamorada
el motivo de soñar despierto,
esta llega a descubrir la ternura
que se ofrece tras una sonrisa.

Después de nuestra impaciencia
y justo antes del atardecer,
mis manos buscan desesperadas
el valor de un beso,
intentando descubrir el motivo
de un amor que responde ante “la voz dormida”.

Suave,
como rosas blancas
sobre una infinita distancia,
la mirada hacia los montes
espera con ímpetu su destino.

Con espléndidas sonrisas,
fluyen los primeros cuerpos
en el curso del agua,
dejando sobre ella,
el corazón de gráciles arrebatos
que conducen, sin remedio,
 a la más dulce locura.

Y yo aquí,
tras la furia y el más allá,

TE RUEGO.

Pilar Molina.