jueves, 28 de enero de 2016

LA RAZÓN PREDILECTA

                                                             Rafael Piedehierro




Empezar de cero continúa siendo la razón predilecta.

Ninguna otra caricia borra la huella
de tu cintura en mis manos.
¿De qué sirve entonces demorar el momento
si el vencedor nunca temió ser vencido?

A pie van las ganas de verte.
No hay excusas que hagan devorar
este silencio tan nuestro.

Como sirviente agradecido,
me inclino sin sonrisa
ante la historia de un límite anterior.

No existe la tempestad
entre raíces y rosales.

Miro hacia atrás,
dando a luz otra
forma de principio,
esperando no sentir
este miedo que me delata.

(Mientras hablamos,

voy despidiéndome del amarillo de tus ojos).

Pilar Molina.