jueves, 27 de agosto de 2015

UN HERMOSO VACÍO

                                              Antonio López García, "El teléfono", 1963.


UN HERMOSO VACÍO
                                                                     La aurora nos unió sobre la cama,
                                                                                           las bocas puestas sobre el chorro helado
                                                                                         de una sangre sin fin que se derrama.
                                                                                                   Federico García Lorca.           


Como cuerpos adormecidos
entre glaciares y un cielo lejano,
se fuerza cada mínima sonrisa.

Son héroes borrándose a la sombra
en una misma podredumbre,
en sus ojos
el furor que apenas se nombra,
sobre las manos
aquel veneno dispuesto
en ayuda de tristezas.

Aún se sienten libres
al despertar entre secos zarzales,
repiten palabras cubiertas
de sangre y metal,
ocupando una misma locura
con gusto fúnebre y seco.

Puede que la claridad
sea perezosa,
puede que hasta sus cristales
se empañen de tanta ternura a medias.

Ser maldito no significa nada.
Si algún mínimo encanto
es capaz de seducir
lo que en ellos se recrea,
no han de buscarse excusas.

El amor vuelve a componer
lo que para nadie,

fue ardiente claridad.


Pilar Molina.


Poema finalista en el 1ER. CERTAMEN INTERNACIONAL DE POESÍA AIRES DE LIBERTAD 2015.



domingo, 2 de agosto de 2015

LLEVA LOS PIES DESNUDOS

                                                     Chagall, "El músico". 1912-1913.



No existe la luz
si no quiero encontrarme.

Recuerdo con cierta frecuencia
cuando solía entrar en mí
para poder recrear
el dulce sabor de victorias perdidas.

Aún es de noche,
lo presiento.

Si quisiera aprender ahora mismo
de la técnica con la que mataba mis sentidos
podría hacerlo sin que temblara el pulso.

Tuve mis brazos a tu servicio,
hubiese destripado a mil vientos
si tu voz ardiera en lo altísimo,
pero es triste el final presagiado
por los de eterna mirada.

Me quedé sin luz en las espaldas,
y solo tú,

sabes el motivo de tal vil desventura.


Pilar Molina.