sábado, 21 de noviembre de 2015

YO TAMBIÉN

                       Paul Cezanne "Portrait of Gustave Geffroy, 1895. Colección privada, París.




Hay poetas que malviven en pisos de treinta metros,
algunos tienen perro y otros no,
dependiendo del grado
de soledad que ofrezca su calendario.
La mayoría fueron jóvenes incomprendidos,
víctimas de lunes que se llevan por dentro.
-Nada deja peor sabor de boca
que un desengaño a los dieciséis-.

Manuel, nuestro poeta de hoy, observa con detenimiento
al jubilado que cada mañana compra el periódico
en el quiosco de la esquina.
Al buenazo de Tomás, el carnicero,
a Rebeca, Dolores y María, las simpáticas fruteras
de la Plaza Mayor. Los estudia, para después,
colocar sus vidas en el fondo de un verso, ellos no lo saben,
ni siquiera se imaginan que serán los únicos protagonistas.
Interesante, ¿no creéis?

Su poema no quiere hablar solo de amores, o nucas, o espaldas,
su poema quiere contar historias sobre lugares que existen.
Historias de mujeres y hombres que levantan el ánimo
a pesar de los malos tragos que depara la vida.
Solo quería formar parte, a su manera,
de ese pequeño mundo de frases hechas
y saludos por rutina.


Yo sé, que los poetas mienten a diario,
pero también sé, -palabra de incansable lectora-
que nos enseñan la forma más cotidiana

de cómo descubrir un paraíso.


Pilar Molina.