jueves, 1 de octubre de 2015

ONCE Y SEIS




Las estaciones de tren huelen a bancos y a parque,
a días en los que me gustaría mirarte hasta que mi frente
se bajara por cansancio. Las cosas que yo hago y vivo
me siguen hasta este paraíso de cafeterías
y puntos de encuentro, inventando nuevas
maneras de vivir acordes con esta historia.

Porque todos los semáforos siguen en verde,
porque el taxista de la coleta nos cobra quince
céntimos de menos por nuestra simpatía, porque
los bares, los mercados y esta mirada a cámara lenta,
nos proponen construir frases sobre cómo aflojarte
con un beso las heridas de la piel.

Digamos que te quedas a solas conmigo,
y que por un momento, desaparece de nuestra
mente la cordura; digamos que te toco y me tocas,
que respiras y sentimos, digamos que todo va bien.

Desconozco si saldremos intactos de este sueño
que inventamos, tal vez, solo se viva por un rato
el juego del hombre gris y la princesa despeinada.
He mirado mi reflejo en las santas leyes de tu encanto,
no puedo más que caminar despacio entre tus piernas,
quiero quedarme, sí, quiero quedarme, hasta que
la estación y el banco y el parque se conviertan

en alguna posibilidad de vuelta.


Pilar Molina.


Poema finalista en el certamen poético "Poeta de Cabra" 2015.