viernes, 24 de julio de 2015

LLENANDO DE

             Joaquín Agrasot, "Caserío abandonado", antes de 1892. Colección particular, Málaga.



Malherido,
soy víctima de un monótono desprecio.

El día transcurre perniciosamente oscuro
al llenar de gritos su pronta madrugada.

“Son del amor desesperado”,
hiel,
sangre y garganta,
el eterno reposo de mi dulce soneto.

Y solo pretendo abrazar los pies a nuestra cintura,
disfrutar de cada centímetro examinado.

Un par de susurros me incitan a ti
a descansar bajo paisajes de brisa y encanto,
pues no me amo
ni me sueño
ni me rindo,
donde yace secreta la tímida voz

de una dalia marchita.

Pilar Molina