miércoles, 18 de marzo de 2015

DÉJAME APETECERNOS

                                                        Rafael Piedehierro, "Tus ojos".


Escribí un poema sencillo
y no tuve prisa en ocultar el suceso.

Nos permitieron, mientras hablabas,
eso de ser feliz.
La sensación te ayudó a no encontrarte solo,
a hundir los dedos donde se culmina el miedo
más apetecible.
¡Qué ironía!

Hubo un túnel tras el cristal,
los pájaros picotearon en él
hasta quedarse sin aliento,
pretendían abrirlo para dejar entrar
el maloliente licor del bien llamado amigo,
y sin embargo,
nada de aquello logró adormecerme.

El ciego,
con su lengua insípida,
hubiese prescindido del veneno
que le mantenía despierto.

Deslizaste sin límites
el modo de abrazar las cosas,
ahora estoy a mitad de camino
entre mi ser y tu cintura.

Déjame para después,

el vulnerable acto de apetecernos.

Pilar Molina.