martes, 11 de noviembre de 2014

LOS TAXISTAS VIAJAN DE NOCHE



Puedo esperar que suba la marea,
desafiar al cansancio
un frío martes de resaca,
puedo perderme
en ese bar de copas
que brilla a la salida del cielo,
puedo darte dos besos,
uno por mejilla.

Ven cuando te canses de buscar
una coartada,
he de moldear tu insomnio
en almohadas de plastilina,
cantar en voz alta un vals para enamorados
mientras los taxistas nos sonríen,
a las seis de la mañana.

Me gustaría seguirte
con los ojos cerrados,
dormir en cuartos de hotel
sin derecho de admisión,
provocarte versos,
escribir un poema de pájaros sin dueño,
ser el espejo
que te roba una caricia.

Todo me gustaría
si a ti,
te gustasen como a mí,

estas cosas del amor.


Pilar Molina