jueves, 4 de septiembre de 2014

UN VENCEDOR CONTEMPLA

                              Eugène de Lacroix, "La barca de Dante", 1822. Museo del Louvre, París.



El poeta es,
reflejo entreabierto,
un perfume consumado para la ocasión.

Se permite golpear desde fuera
el corazón de cada alcohólico
que aconseja tu sonrisa,
incluso se habla de orgullo,
mientras el enemigo finge
tumbarse sobre cierto sentimiento
de culpabilidad.

Esta noche el amante pensativo
ha de ser insufrible
y al mismo tiempo encantador,
te invitará a sueños más profundos
donde el pecho de una dócil culebra
tatúa bajo roca viva
once sílabas en sencillos sonetos.

Tus ojos verdes no lograrán aliviar el hastío,
ni siquiera los ojos del diablo,
astuto y virginal,
harán que olvide esta mezcla
de magníficos encantos.
Porque es tuyo todo aquello que me habita
intento bailar sin éxito en el hueco de los brazos,
imitándote,
respirándonos,
casi sintiéndome.


Pilar Molina.