viernes, 26 de septiembre de 2014

CUATRO DÍAS



En este punto de coronas laureadas,
respiro junto a la piel que cubre mis pulmones.

Una gaviota presenciaba desde la orilla nuestro beso.
Acudió para deshacer el abrazo mucho antes del mediodía
recordándonos a cada minuto,
el compás de las horas sobre tu vida y la mía.


Proclamé en vano
al hiriente filo que habita en tus ojos
-sueño de profundas alcantarillas-,
donde estatuas cubiertas de amianto
podrían asumir el protagonismo del aplauso.


Soy rana azul al recitar en el seno y la madrugada,
no existe amor en las sierpes del cólera
si tú impregnas con risa y alcohol
el tono de los ruiseñores.


Por tanto,
aunque ahora muriera,
lo haría conociéndote.

Pilar Molina.