martes, 5 de agosto de 2014

POEMA DE ENTRE SEMANA


                                           Sin título, Keith Haring, 1985. Colección particular.


Escondí todas mis medallas en un cajón.
Ahora me dedico al provinciano juego de la petanca,
dice mi compañero Paco
que es la mejor terapia para aliviar el pecho
de incómodas tristezas.

Sabes de sobra
que nací contra mi voluntad
en esta calle de rincones envenenados,
donde el carmín de las paredes
no es de hoy
y existe una necesidad continua
de acudir al auto-escarnio.

Dime tú
si continúo estando en vida,
si los huevos con chorizo
siguen comiéndose con dedos y pan,
si advertiste en mí,
una decantación hacia el desorden.

Tengo una idea que proponerte:
riámonos de los fogosos aros
que adornan la poesía romántica,
salpicándolos de mierda
para que huelan a exquisita realidad.

Nadie de los que están
esperan con ganas la noche,
ni siquiera tú.
Y sin embargo,
mis dedos mueren
por ser los primeros en tocar tu ombligo.

Pilar Molina