jueves, 14 de agosto de 2014

LA IMPORTANCIA DE LOS PRÓLOGOS

                                                             Rafael Piedehierro Holguera


Nadie puede pretender ser de otro
aunque lo intente.

Al volver sobre mis pasos
deshice el camino que lleva a tus ojos.
Anuncié a través de esquelas
el flamante cargo como miembro de honor
en tan pancreática historia.

Si al hablarte no entendiera
habré de conseguir
una guía para sordos.
Comentaron mis vecinas,
que viene como regalo al leer el prólogo                                  
del flamante libro publicado por Manuel,
el nuevo poeta del barrio.

Entre vítores, mi madre me esperaba,
contándome sin rodeos
que nuestro gato murió hace tres días.
En ese preciso momento es cuando escribí
sin márgenes, ni comas, ni acentos
la obra maestra del fingido fingimiento.

El seducido necesita ser engañado
para seguir soportándose.
- Además de serlo tienes que aparentarlo –
decía mirando un reloj de bolsillo
el joven mago con disfraz de conejo.
                       
Y fue allí,
en aquel escenario de segunda categoría
entre equilibristas
y encantadores de serpientes
donde yo,
queriéndolo,
te besé los párpados.

Pilar Molina.