lunes, 16 de junio de 2014

CUANTO HE SIDO




CUANTO HE SIDO

Hoy me propuse recrear
aquel dolor ocioso
a través de tu voz,
que suave de pensamiento,
parece despertar
cuando a deshora
maduran las caricias.

He tendido nuestro cuerpo
entre rimas y versos desarmados,
no existen ciegos en esta historia,
la prisa los buscó en reposos diferentes
bajo el furor de un abril
siempre al acecho.

Por conseguirte, volví del revés
el modo de amortajar sonrisas,
siempre tuve miedo de la luz
que lastima al abrir los ojos,
y sin embargo,
es mi oído el que reclama
el regreso de tu nombre
en la garganta.

Lejos quedó el intento,
desconozco los motivos
por lo que dejé de consentirte,
a solas, juntos ya,
observamos con esmero
el verde impasible de las ortigas.

Y al mismo tiempo,
como cada día,
recito en voz alta
un pedazo de ti:
No hay nada comparable
al cántico desnudo de una voz,
tu voz,

detenida en el aire.


Pilar Molina