viernes, 2 de mayo de 2014

INCLUSO DE MÍ

                                  Eduard Munch. El atardecer en el paseo Karl Johann. 1892.


La ciudad me invitó
a convertir su curiosidad
en uno de mis cinco dedos.

Cada noche permanece
bajo control,
se hace amiga
de los tartamudos,
de los epilépticos,
incluso de mí.

Consigo vomitar una frase
sonriendo a la puta
de tacones baratos,
bebe Coca-Cola con pajita
tiene clase,
(quizá mañana
le dedique algún poema).

El rincón donde
me besa sin ganas
huele a plegaria,
-no te arrodilles-, le dije,
prefiero recordarnos
que la noche sabe a descanso.

El futuro no siente nada,
la palabra escrita
es una calle sin cloacas
envejecida por el roce
de una llave ausente
en su cerradura.

Y yo,
soy el loco que corre
tras este altar
en el que quizás,
pueda llegar
a sentirme libre.


Pilar Molina