martes, 18 de marzo de 2014

DESMEREZCO LOS HALAGOS

                                   RENOIR. La primera salida. National GAllery Londres. 1875.




Desmerezco los halagos,
el calor y el azar de lo verdadero.

Por conseguirte fui capaz de mentir,
de arrastrar tu belleza por mis muñecas,
quién pudiera despertar y alcanzarte
al igual que alcanza el día
la plenitud deseada.

Caminarán otras manos por lo único,
aún palidece mi lengua si te nombra,
y sin embargo,
dejaste sin voz al hambriento
al saber que su vida dependía
de ti misma.

Se me ahoga la desgana,
se me acaba el tiempo
por querer burlar
a quien ose desafiarme.

Certera fue la palabra
que alevosa acaricia
el filo de un amor súbito,
solo un golpe en el centro de mí
sería capaz de hacerme olvidar
cuánto hubo de costumbre.

Desmerezco los halagos,
ahora sí sé,

lo que nunca estuvo.

Pilar Molina